Hermanos/as
Aunque los hermanos/as no viven la enfermedad en su propia piel, también viven grandes cambios en su día a día y en la dinámica habitual de la familia. Suele ocurrir que buena parte de la atención se centra en el hijo/a que está enfermo, pues en estos momentos es lo que más preocupa, lo que puede provocar que los demás hijos/as “se sientan olvidados”.
Les surgen sentimientos o emociones que posiblemente no habían tenido hasta el momento. Por este motivo, puede que manifiesten una serie de respuestas y reacciones que, aunque sean lógicas y normales teniendo en cuenta la situación que están viviendo, deben tenerse presentes para evitar dificultades en su desarrollo. Las más habituales son:
- Preocupación por el hermano que está enfermo y por los padres
- Sensación de desprotección, soledad o incluso sentimiento de abandono, ya que pueden perder temporalmente la vivencia de núcleo familiar.
- Gelosia
- Enfado
- Ansiedad por separación
- Alteraciones en la conducta y comportamiento
- Sentimiento de culpa
- Ansiedad de muerte
*Dependiendo de la edad de los hermanos/as, este malestar también se puede manifestar a través de cambios en los patrones de conducta habituales (sueño y alimentación, regresiones evolutivas, agresividad, etc). Habrá que estar atentos y dar respuesta, así como informar de cualquier cambio relacional.