Efectos secundarios y secuelas
A pesar de presentar un beneficio positivo para la enfermedad, todos los tratamientos, con mayor o menor intensidad, tienen efectos secundarios que pueden cambiar el aspecto físico y el estado anímico de la persona. La mayoría de cambios no serán permanentes, sino que la niña o niño irá recobrando su aspecto físico a medida que acaben los tratamientos. Estos efectos secundarios producen cambios que ocurren gradualmente y que pueden darse en algunos momentos del proceso, en función de los tratamientos administrados.
Algunos de los efectos secundarios más habituales pueden ser
- Alopecia (caída del cabello)
- Debilidad y/o cansancio (anemia)
- Vómitos y/o náuseas
- Diarrea o estreñimiento
- Problemas renales
- Alteración del gusto
- Pérdida de hambre
- Alteraciones de las uñas y la piel (piel irritada, cambio de coloración, descamación,…
- Pérdida o aumento de peso Aspecto de “cara de luna” (redondeo de las facciones)
- Mucositis2 (inflamación de la mucosa)
- Descenso de los glóbulos blancos, rojos y plaquitas.
- Dolor: dolor de cabeza, dolor muscular, dolor estomacal, dolor en manos y pies.
- Cambios de humor y del estado anímico
En los últimos años, se ha progresado mucho en el tratamiento y control sobre sus efectos secundarios y cada vez hay más niños que lo acaban favorablemente y obtienen una buena calidad de vida.
Sin embargo, existen procedimientos médicos que ocasionan un cambio físico permanente en la persona, como sería el caso de una intervención quirúrgica que comporte la amputación de alguna parte del cuerpo (en el caso de algunos tumores sólidos) o bien, una cicatriz.
Algunas de las secuelas pueden afectar:
- El crecimiento, desarrollo y sistema hormonal • El aprendizaje
- La estabilidad emocional: ansiedad, depresión, miedo a recaer, fobia en los hospitales
- El aparato reproductor y de desarrollo sexual
- El funcionamiento de ciertos órganos provocando problemas cardíacos, pulmonares, digestivos, renales, dentales, auditivos, visuales