Tipo de cáncer
Los cánceres pueden ser de la sangre (leucemias) o tumores sólidos. Los más frecuentes en la infancia y la adolescencia son:
Leucemia: es el cáncer más frecuente en la edad infantil. Aparece cuando los glóbulos blancos de la sangre se transforman en células malignas o cancerosas. La mayoría de las leucemias en edad pediátrica son agudas y podemos clasificarlas en:
leucemia mieloide aguda y leucemia linfoblástica aguda. Proceden de distintos glóbulos blancos y tienen distintos tratamientos.
Tumores cerebrales y de médula espinal: son los tumores sólidos más frecuentes en la población infantil. El tumor cerebral es consecuencia del crecimiento de las células tumorales dentro del cráneo y por tanto, de la consiguiente afectación y presión del cerebro.
Linfomas: afectan al sistema linfático, el cual es una amplia red de órganos (bazo y timo), ganglios linfáticos, conductos y vasos linfáticos los cuales producen y transportan linfa desde los tejidos hasta el torrente sanguíneo. El sistema linfático es una parte fundamental del sistema inmunitario de nuestro cuerpo y es el responsable de la defensa del organismo frente a las agresiones externas. Los linfomas se localizan especialmente en axilas, ingles, cuello, tórax y abdomen.
Sarcoma: Es un tipo de cáncer que se origina en ciertos tejidos, como huesos o músculos. Pueden ser:
- Tumores músculo-esqueléticos: son tumores del desarrollo de huesos y tejidos blandos.
- Tumores óseos (osteosarcoma y sarcoma de Ewing): son los tumores óseos malignos más frecuentes en la primera y segunda
infancia. Pueden afectar a cualquier hueso, aunque son más frecuentes los brazos y las piernas.
Neuroblastoma: es el tumor sólido más frecuente durante los primeros 2 años de vida y se origina en nervios que suelen estar en el interior del abdomen o tórax (sistema nervioso periférico).
Retinoblastoma: es el tumor ocular más frecuente en niños. Se origina a partir de la retina en desarrollo y habitualmente se presenta en pacientes menores de 3 años.