Repercusiones en el entorno escolar
Aparte de trabajar con el equipo docente para la atención del alumno/a con cáncer, el centro educativo debe facilitar algún espacio donde el resto de familias estén bien informadas y puedan resolver las dudas que se les generan. Hablarlo puede ayudar a tratar de forma natural lo que están viviendo, conociendo y respetando el ritmo en que la familia afectada quiere tratar esta situación. Esto es muy importante porque, más allá del propio aprendizaje, entre las familias se establecen vínculos relacionales.
El papel de las familias de los compañeros del alumno/a es importante por:
- Explicar a sus hijos/as cuáles son los cambios que sufrirá su compañero/a y poder acompañarlos en la comprensión de lo que están viviendo. Esta cuestión también permitirá que el niño que está enfermo se sienta comprendido y bien acogido, lo que repercutirá positivamente en su autoestima.
- Facilitar que su hijo/a mantenga el contacto con su compañero/a que está enfermo para que pueda continuar vinculado al centro educativo ya sus compañeros.
- Informar al centro educativo en caso de que sus hijos/as sufran alguna enfermedad vírica (herpes, varicela…). Debido al estado de inmunodepresión del niño/a con cáncer, cualquier enfermedad contagiosa supone un peligro añadido a su proceso de enfermedad y un posible retraso de su completo retorno al centro educativo ya su cotidianidad.