Hace 15 años, AFANOC abría en Barcelona un espacio único: una casa de acogida concebida no sólo como un alojamiento temporal, sino como un auténtico hogar para las familias con niños y jóvenes con cáncer.
La Casa dels Xuklis, situada en el barrio de Montbau, junto al Hospital Universitario Vall d’Hebron, se ha convertido con el tiempo en un edificio singular, tanto por su arquitectura como por lo que representa.
Cuando en 2011 entraron las primeras familias, la Casa dels Xuklis ya nacía con una idea clara: en medio de la enfermedad, había que preservar espacios de cotidianidad, calma e infancia. Por eso, desde el primer momento, el proyecto arquitectónico apostó por una arquitectura cálida, abierta y luminosa. La Casa se construyó con materiales sostenibles y funcionales que aportaran bienestar y confort. Decoradores, interioristas y diseñadores vinculados a Casa Decor sumaron esfuerzos por convertir la Casa en un espacio amable y acogedor.
Diseñada por el estudio de arquitectura MBM Arquitectes, La Casa dels Xuklis ocupa cerca de 2.000 metros cuadrados dentro del recinto de las Llars Mundet, en un entorno tranquilo. El equipamiento está formado por 25 habitaciones con baño propio y una pequeña terraza abierta al exterior. Todas ellas se organizan en torno a un gran patio interior que favorece la convivencia y el juego. El edificio también cuenta con espacios comunes que favorecen la relación entre las familias: la cocina, el comedor y la sala de estar, la sala de juegos, lavandería y jardín.

Acceso a la sala de juegos de La Casa dels Xuklis.
A lo largo de estos años, el edificio también ha evolucionado para adaptarse a las necesidades de sus familias. Se han impulsado importantes mejoras, como la instalación de sistemas de aerotermia y placas fotovoltaicas para reducir el consumo energético, la ampliación de la cocina comunitaria, la climatización de todas las habitaciones o la reforma de las duchas para hacerlas más accesibles y seguras.
Un espacio lleno de vida
Más allá de la arquitectura, La Casa de los Xuklis es sobre todo un espacio cargado de significado . Las mismas familias la definen con palabras como “calma”, “refugio”, “acompañamiento” u “hogar”. Y probablemente aquí radica su singularidad más profunda: haber conseguido que un edificio pensado para afrontar el tratamiento de una enfermedad, sea a la vez, un lugar para jugar, compartir comidas, celebrar cumpleaños, realizar talleres…. en definitiva, para ayudar a que los niños y niñas con cáncer sigan siendo los que son.
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