A través de los profesionales Júlia Armengol y Marc Sánchez, la entidad hace de altavoz del impacto del cáncer en los niños/as, adolescentes y adultos jóvenes (AYA).
AFANOC participó el sábado día 13 de junio en el IV Congreso de personas con cáncer y familiares de Cataluña, organizado por la Asociación Contra el Cáncer (ACC) en el World Trade Center de Barcelona. La jornada, celebrada bajo el lema “Humanizar la atención: la que se centra en la voz del paciente”, reunió a cientos de pacientes, familiares, profesionales y entidades sociales para reflexionar sobre las necesidades reales de las personas afectadas por el cáncer, más allá del ámbito estrictamente asistencial. La apertura oficial del evento contó con la presencia de representantes de instituciones públicas como el Pla de Oncologia de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona y la Agència de Salut Pública de Catalunya.
En representación de la AFANOC participaron Júlia Armengol, trabajadora social y educadora social de la entidad, y Marc Sánchez, trabajador social sanitario en la Unidad de Oncohematología Pediátrica del Hospital Universitari Vall d’Hebron . Ambos formaron parte de la mesa redonda «El impacto del cáncer durante la infancia y la adolescencia», centrada en las necesidades específicas de los niños, adolescentes, jóvenes y sus familias.

A la derecha, los profesionales de AFANOC: Marc Sánchez y Júlia Armengol.
Durante la sesión, los profesionales de AFANOC compartieron la mirada de la entidad sobre el acompañamiento integral desde el momento del diagnóstico, el apoyo social y emocional a las familias, la estancia en La Casa dels Xuklis y el regreso al territorio a través de las sedes de AFANOC. También se pusieron sobre la mesa algunas de las principales dificultades que afrontan las familias, como el impacto educativo, la atención a los hermanos, la coordinación entre el hospital y el entorno social, y los retos específicos de los adolescentes y jóvenes adultos con cáncer que se atienden desde la Unidad AYA en el Hospital Universitari Vall d’Hebron.
Uno de los puntos destacados de la mesa fue la necesidad de acompañar mejor el final de los tratamientos y la vuelta a la vida cotidiana. Esta etapa, a menudo vivida con incertidumbre y nuevas necesidades, requiere una mirada compartida entre el hospital, las entidades y los recursos comunitarios para garantizar que ninguna familia se sienta sola.

