La implicación de niños y jóvenes en una acción solidaria es una oportunidad de crecimiento y aprendizaje de valores como la solidaridad, la empatía y la responsabilidad
Para que la campaña del “Posa’t la Gorra!” sea exitosa es necesario el apoyo de muchas partes implicadas y, una de ellas, son los centros educativos . Cuando una escuela, instituto o centro formativo se suma a la campaña, la labor de AFANOC llega rápidamente a cientos de familias. Una acción que contribuye a recaudar fondos pero que también genera conciencia, empatía y comunidad.
El hecho de participar en la campaña de la gorra empodera al alumnado, quien poco a poco va descubriendo que, con un pequeño gesto, puede generar un impacto real. Esto refuerza su autoestima y su conciencia ciudadana. Al mismo tiempo, para la escuela, supone comprometerse con el entorno más cercano y creer que la solidaridad es una herramienta transformadora. En resumen, una alianza que beneficia a todas las partes implicadas.

Una alumna de 6º de primaria de la Escuela Els Til·lers de Artesa de Lleida ha ganado el concurso del «Posa’t la Gorra!» 2025.
Cada gesto cuenta
Las escuelas pueden participar de muchas formas, cada una según sus posibilidades. Aquí sugerimos algunas ideas: montar un stand de gorras o merchandising solidario de AFANOC, con el apoyo de la AFA u otros colectivos del centro; organizar una jornada solidaria o impulsar actividades culturales, deportivas o lúdicas en las que se pueda vender la gorra; ofrecer una charla de sensibilización sobre el cáncer infantil al alumnado o bien, hacer difusión de la fiesta entre las familias cuando se acerque la fecha y participar activamente . Con la gorra, alumnos y familias podrán acceder libremente a la fiesta y disfrutar de las actividades, talleres y actuaciones organizadas.
Desde AFANOC invitamos a todos los centros educativos a sumarse a la campaña del “Posa’t la Gorra!”, que este año celebra 25 años, y a formar parte de esta red de solidaridad que, año tras año, hace posible que sea todo un éxito.

Alumnos de la Escuela Martí Poch de la Espluga de Francolí (Tarragona) con la gorra de los 25 años (Joan Turu).



