El acompañamiento en las enfermedades de larga duración es fundamental

El papel de las entidades sociales es determinante para este enfoque, puesto que aporta una visión integral y completa en el análisis de una realidad a menudo ya vivida que aporta conocimientos sobre como esta realidad afecta el paciente y a su entorno más inmediato.

El término «salud» engloba muchas descripciones, pero la más completa dice que es «un estado de bienestar físico, mental y social completo, y no meramente la ausencia del dolor o la enfermedad».. También se hace énfasis en temas como la prevención y en otros aspectos más allá de los puramente médicos.

En el caso del cáncer infantil, nos afrontamos a un diagnóstico repentino en el cual la prevención no tiene cabida, puesto que se trata de un trastorno en el proceso de crecimiento del niño o el adolescente que, además de un cambio en el aspecto físico, sufrirá cambios drásticos en su día a día y haciendo que la dinámica familiar quede totalmente alterada.

A menudo oímos decir que hay que ir «en contra» de las enfermedades, luchar contra el cáncer es uno de los lemas más habituales y es cierto, hay que hacer frente con todas las herramientas posibles, pero luchan los médicos y sanitarios con los tratamientos, intervenciones, investigación, etc La labor de las entidades, como el caso de AFANOC, es la de acompañar, ayudar a transitar el proceso teniendo en cuenta todos los aspectos psicosociales que rodean el diagnóstico y atendiendo todas las necesidades que van surgiendo en el entorno familiar a lo largo de este proceso.

Hace falta un abordaje integral para dotar de herramientas a todos y cada uno de los miembros de la familia para allanar un camino lleno de incertidumbres.

Hoy, día Internacional de la Salud, queremos poner en relieve el hecho de como esta mirada amplía, holística, contribuye a mejorar la calidad de vida del paciente y su entorno, favoreciendo, tal vez, a su recuperación.