Cuidar los cuidadores

Ser cuidador significa dedicar la mayor parte de tu tiempo en estar al lado del hijo/a enfermo/a, acompañándolo y atendiendo sus necesidades básicas. Con el paso del tiempo el cuidador puede experimentar un desgaste físico y emocional debido a la intensidad y complejidad que supone el tratamiento en uno de los hijos/as, y poco a poco su calidad de vida irá disminuyendo.

Es por eso que es doblemente importante cuidar el cuidador. En este sentido, los masajes y las sesiones de reflexoterapia que ofrecemos a los familiares y personas del entorno directo, proporcionan un espacio y un tiempo personal y único.

Estas técnicas producen: relax, bienestar, disminución de la tensión (física y emocional) y regulación de algún trastorno (insomnio, malas digestiones, etc.). Con esta pequeña mejora de la salud, descansa el organismo y se proporciona más energía para seguir en el trabajo de cuidador. El efecto del masaje o la reflexoterapia puede ser transitorio, pero suficiente para dar un nuevo empuje al trabajo diario.

Los cuidadores quizás menosprecian el valor del cuidado que ofrecen. Cuando son cuidados, pueden percibir la importancia y la necesidad del trabajo que están haciendo.